8. una agradable sorpresa

saboreando ya el postre
siento la mano misteriosa
trepando por el muslo
hacia mi pubis
que abre con presteza
la bragueta
seguimos comiendo
y mientras la boca del hambre
me chupa la verga impaciente
adelanto la pelvis confusa
y la rítmica succión
provoca el deseo
creciente
de vaciarme
miradas de complicidad
el incontenible chorro dorado
desaparece
por gargantas subterráneas
y se hinchan cuerpos cavernosos
renovada la erección
el semen mana
con espasmos voluptuosos
al que se le note
paga la cuenta
